Esta mañana me estaba esperando un alumno de los que tienen problemas en casa. –Al final se ha marchado-. Se refiere a su madre. Hace días que se me dijeron que Ismael estaba muy raro, que no hacia nada en clase ni traía los deberes y dejaba los exámenes en blanco. En cuanto pueda me paso por tu clase y hablo un rato con el chico…
A los pocos días un profesor de primaria con el que tengo mucha amistad me preguntó si sabía la clase de un tal Ismael. Le dije que unos días antes me habían hablado de el y le indiqué su clase, mientras le acompañaba me dijo que llevaba unos días sin poder hablar con los padres del hermano de Ismael, alumno suyo de 1º de primaria y que el crío le decía que no venía su madres y por eso no le firmaba la típica agenda escolar. Mi amigo pensaba que sería el niño que no quería enseñar la agenda con varias notas a sus padres.
No era así. La verdad es que su madre se había tomado unos días para pensar y sus hijos se habían quedado al cuidado de su padre. Hablé por fin con Ismael. Me dijo todo lo que pasaba y que lo del anuncio ese que el hijo hace de intermediario no había funcionado. Lo he intentado muchas veces pero no puedo cambiar la situación, soy un inutil...
-Al final de se marchado- …
Después de un rato de charla me dice que no hay un amor para toda la vida. Se notaba que en las discusiones de sus padres salían estas cosas. Yo si creo quie existen amores para toda la vida y te diré siete secretos de un amor para toda la vida:
1.- Busca siempre el segundo lugar.
2.- Sé generoso en tus halagos.
3.- En tiempos de crisis sed uno solo.
4.- Pasar mucho tiempo juntos.
5.- Creer siempre lo mejor del otro.
6.- Expresa tu amor con frecuencia y con creatividad.
7.- Hacer del matrimonio una prioridad.
jueves, marzo 30, 2006
martes, marzo 28, 2006
HABITOS DE ESTUDIO
Salgo del coche y escucho un “familiar” - hola psicólogo. Es un compañero de los que piensan que la orientación escolar en la secundaria no es más que un puesto de trabajo que se ha inventado la ley actual de educación. No me molesta ni siquiera el soniquete con que lo dice, se ha acostumbrado y lo dice sin maldad. Me acuerdo que la primera vez que lo dijo si me molestó. Estábamos en una junta de evaluación hace unos años: -¡hombre, también está aquí el psicólogo! Intenté explicarle sin éxito, que mi trabajo es orientar a los alumnos a los padres y a los profesores, que no pretendo psicoanalizar a nadie y que me gustaría ayudar sin molestar.
Por la tarde/noche hablé a los padres de alumnos de 3º y 4º de ESO. Poca asistencia para la preocupación que muestran las familias cuando se suspende.
Intentaré dar razones para que los hijos se den cuenta que tienen que estudiar.
¿Qué significa el estudio?
El estudio es una obligación de los alumnos por tres motivos:
Justicia con respecto a los padres, a ellos mismos y a la sociedad. Por tanto los padres, ellos mismos y la sociedad pueden exigir responsabilidades, quizá en este orden temporal.
Primero los padres inculcan estos valores en sus hijos. El trabajo bien hecho. Para poderlo exigir nos tenemos que exigir en primer lugar nosotros. Si deseamos que nuestros hijos respondan en algún aspecto concreto, debemos ser ejemplo. Yo empezaría por analizar cómo hago mi trabajo.
En segundo lugar la responsabilidad debe recaer en ellos mismos, con su futuro. Deben saber lo que se están jugando. Si sólo existe este motivo estamos ante un estudio egoísta.
La sociedad será la última en exigir responsabilidades. Al que pueda ser un genio no se le puede perdonar no serlo.
¿Cómo estudiar?
Una vez fijados los objetivos y por qué deben estudiar podemos dar el siguiente paso. El ser humano es cuerpo y alma y deberíamos empezar por atender las circunstancias materiales que ya sabemos. Lugar de estudio fijo. Ambiente de estudio. Silencio, tiempo de trabajo para toda la familia. No a la televisión. Podemos leer, escribir. Leer los libros que mandan a vuestros hijos da buenas conversaciones con ellos. No olvidemos que si queremos exigir, primeros debemos exigirnos nosotros. Nunca debe haber un motivo para levantarse fuera de los descansos lógicos ya prefijados, cada hora u hora y media.
Una vez cubierto lo externo, lugar, tiempo fijo de estudio, ambiente de trabajo podemos pasar a la parte mental. Deben cansarse de estudiar. Es algo agotador, requiere un esfuerzo intelectual y no debemos confundir hacer los deberes con estudiar. Hay que estudiar con tiempo y de igual forma falte un día o dos para el examen. No se olvida lo que estudio tres días antes.
¿Cómo conseguir hábitos de estudio?
Podemos dar una pequeña lista de hábitos de estudio:
Tengo una hora fija para estudiar y dejar de estudiar.
Comienzo por lo que más me cuesta.
Organizo mi trabajo semanalmente y sólo lo cambio ante los exámenes.
No me levando a no ser porque esté programado un descanso.
Tengo todo lo necesario en mi lugar de trabajo.
No me distraigo con música, televisión…
Soy capaz de pensar únicamente en lo que estoy haciendo.
Entro directamente en materia sin engañarme copiando cien veces los apuntes o esquemas que nunca estudiaré.
Los padres podemos ayudar en primer lugar teniendo en orden nuestra casa, no solo material, sino en cuanto a nuestras actividades familiares, salidas, horarios de descanso, de levantarse, sobre todo los fines de semana.
Alguno puede pensar que su hijo no tiene ni uno solo de estos hábitos, que es un pequeño desastre, pero no debe desanimarse. Para empezar hay que ir desde las cosas pequeñas. Quizá comenzar con el horario de la casa, al fin y al cabo es donde más podemos influir. Por la tarde, de una hora a otra determinada, no se pone la televisión, la radio. La hora de apagar las luces. Horarios de comidas. Visitas por la tarde que se pueden dejar para el fin de semana, etc.
Una vez ganada esta batalla le ponemos así a trabajar. No tres horas diarias si prácticamente se dedicaba a hacer tareas del colegio durante media hora. Podemos pedirle al principio una hora e ir aumentando según sea consciente de que los resultados le piden más. Nosotros también nos exigiremos más, vamos a la vez que nuestro hijo. Nos sacrificamos por él y seguro que responde. A lo mejor hace años que no leemos un libro y lo intentamos. Quizá es el momento de empezar ese curso a distancia que queríamos hacer.
Cuando nuestro hijo vaya mejorando los resultados habrá sido una labor familiar. Será el momento de pasar a un segundo nivel, la responsabilidad personal. Ya nos queda poco para que se dé cuenta de que la sociedad invierte en él y debe sacar de sí mismo el máximo rendimiento posible. Debe pagar su deuda. El mayor nivel de responsabilidad llegará cuando piense en que Dios también le pide que haga las cosas bien. Hemos llegado al final de nuestro camino y tenemos un hijo con virtudes humanas suficientes donde puedan crecer las sobrenaturales.
TEST FAMILIAR
1. ¿Me doy cuenta de que los padres debemos dar ejemplo y exigirnos en primer lugar a nosotros mismos? Hay que desterrar la frase “yo ya lo tengo todo hecho”.
2. ¿Qué hago por las tardes o en el tiempo que estoy en casa? ¿Lo dedico a trabajar y respeto el tiempo de trabajo de la tarde?
3. ¿Cómo hago mi trabajo? ¿Soy ordenado y tengo hábitos buenos de trabajo?
4. ¿Me preocupo de actualizarme, de perfeccionar mi trabajo?
5. ¿Doy ejemplo a mi hijo con mi forma de trabajar?
6. ¿A la hora de trabajar bien, me mueven únicamente motivos personales como la búsqueda de un ascenso, la remuneración? ¿Por qué hago mi trabajo bien?
7. ¿Cuáles son mis defectos a la hora de trabajar? ¿Qué medios pongo para mejorarlos?
8. ¿Tengo un orden en mi casa, comidas, cenas, hora de dormir, levantarse, visitas familiares, ocio?
9. ¿Me preocupo realmente del estudio de mi hijo con visitas al PEC, preceptor, o sólo cuando llegan las notas?
10. ¿Hablo con mi hijo sobre con aspectos concretos de su estudio o sólo le exijo?
Por la tarde/noche hablé a los padres de alumnos de 3º y 4º de ESO. Poca asistencia para la preocupación que muestran las familias cuando se suspende.
Intentaré dar razones para que los hijos se den cuenta que tienen que estudiar.
¿Qué significa el estudio?
El estudio es una obligación de los alumnos por tres motivos:
Justicia con respecto a los padres, a ellos mismos y a la sociedad. Por tanto los padres, ellos mismos y la sociedad pueden exigir responsabilidades, quizá en este orden temporal.
Primero los padres inculcan estos valores en sus hijos. El trabajo bien hecho. Para poderlo exigir nos tenemos que exigir en primer lugar nosotros. Si deseamos que nuestros hijos respondan en algún aspecto concreto, debemos ser ejemplo. Yo empezaría por analizar cómo hago mi trabajo.
En segundo lugar la responsabilidad debe recaer en ellos mismos, con su futuro. Deben saber lo que se están jugando. Si sólo existe este motivo estamos ante un estudio egoísta.
La sociedad será la última en exigir responsabilidades. Al que pueda ser un genio no se le puede perdonar no serlo.
¿Cómo estudiar?
Una vez fijados los objetivos y por qué deben estudiar podemos dar el siguiente paso. El ser humano es cuerpo y alma y deberíamos empezar por atender las circunstancias materiales que ya sabemos. Lugar de estudio fijo. Ambiente de estudio. Silencio, tiempo de trabajo para toda la familia. No a la televisión. Podemos leer, escribir. Leer los libros que mandan a vuestros hijos da buenas conversaciones con ellos. No olvidemos que si queremos exigir, primeros debemos exigirnos nosotros. Nunca debe haber un motivo para levantarse fuera de los descansos lógicos ya prefijados, cada hora u hora y media.
Una vez cubierto lo externo, lugar, tiempo fijo de estudio, ambiente de trabajo podemos pasar a la parte mental. Deben cansarse de estudiar. Es algo agotador, requiere un esfuerzo intelectual y no debemos confundir hacer los deberes con estudiar. Hay que estudiar con tiempo y de igual forma falte un día o dos para el examen. No se olvida lo que estudio tres días antes.
¿Cómo conseguir hábitos de estudio?
Podemos dar una pequeña lista de hábitos de estudio:
Tengo una hora fija para estudiar y dejar de estudiar.
Comienzo por lo que más me cuesta.
Organizo mi trabajo semanalmente y sólo lo cambio ante los exámenes.
No me levando a no ser porque esté programado un descanso.
Tengo todo lo necesario en mi lugar de trabajo.
No me distraigo con música, televisión…
Soy capaz de pensar únicamente en lo que estoy haciendo.
Entro directamente en materia sin engañarme copiando cien veces los apuntes o esquemas que nunca estudiaré.
Los padres podemos ayudar en primer lugar teniendo en orden nuestra casa, no solo material, sino en cuanto a nuestras actividades familiares, salidas, horarios de descanso, de levantarse, sobre todo los fines de semana.
Alguno puede pensar que su hijo no tiene ni uno solo de estos hábitos, que es un pequeño desastre, pero no debe desanimarse. Para empezar hay que ir desde las cosas pequeñas. Quizá comenzar con el horario de la casa, al fin y al cabo es donde más podemos influir. Por la tarde, de una hora a otra determinada, no se pone la televisión, la radio. La hora de apagar las luces. Horarios de comidas. Visitas por la tarde que se pueden dejar para el fin de semana, etc.
Una vez ganada esta batalla le ponemos así a trabajar. No tres horas diarias si prácticamente se dedicaba a hacer tareas del colegio durante media hora. Podemos pedirle al principio una hora e ir aumentando según sea consciente de que los resultados le piden más. Nosotros también nos exigiremos más, vamos a la vez que nuestro hijo. Nos sacrificamos por él y seguro que responde. A lo mejor hace años que no leemos un libro y lo intentamos. Quizá es el momento de empezar ese curso a distancia que queríamos hacer.
Cuando nuestro hijo vaya mejorando los resultados habrá sido una labor familiar. Será el momento de pasar a un segundo nivel, la responsabilidad personal. Ya nos queda poco para que se dé cuenta de que la sociedad invierte en él y debe sacar de sí mismo el máximo rendimiento posible. Debe pagar su deuda. El mayor nivel de responsabilidad llegará cuando piense en que Dios también le pide que haga las cosas bien. Hemos llegado al final de nuestro camino y tenemos un hijo con virtudes humanas suficientes donde puedan crecer las sobrenaturales.
TEST FAMILIAR
1. ¿Me doy cuenta de que los padres debemos dar ejemplo y exigirnos en primer lugar a nosotros mismos? Hay que desterrar la frase “yo ya lo tengo todo hecho”.
2. ¿Qué hago por las tardes o en el tiempo que estoy en casa? ¿Lo dedico a trabajar y respeto el tiempo de trabajo de la tarde?
3. ¿Cómo hago mi trabajo? ¿Soy ordenado y tengo hábitos buenos de trabajo?
4. ¿Me preocupo de actualizarme, de perfeccionar mi trabajo?
5. ¿Doy ejemplo a mi hijo con mi forma de trabajar?
6. ¿A la hora de trabajar bien, me mueven únicamente motivos personales como la búsqueda de un ascenso, la remuneración? ¿Por qué hago mi trabajo bien?
7. ¿Cuáles son mis defectos a la hora de trabajar? ¿Qué medios pongo para mejorarlos?
8. ¿Tengo un orden en mi casa, comidas, cenas, hora de dormir, levantarse, visitas familiares, ocio?
9. ¿Me preocupo realmente del estudio de mi hijo con visitas al PEC, preceptor, o sólo cuando llegan las notas?
10. ¿Hablo con mi hijo sobre con aspectos concretos de su estudio o sólo le exijo?
jueves, marzo 23, 2006
EXPULSIÓN DE CLASE
A las 9:05 estaba fuera de clase. Me mira y me parece que pide que alguien le recoja, tiene frío. Dile al profe que te vienes a mi despacho. Entra. Sale corriendo detrás de mí y se pone a mi altura. Lleva los cordones desatados como siempre y como siempre le digo que los ate y como siempre me dice que da igual por que se desatan, pero se agacha. Llegamos al despacho y le pongo a hacer algo, da igual el qué, lo que importa es que se sienta capaz de hacerlo. Todos hablaban pero como siempre me ha tocado a mi, me dice mientras escribe en un sobre el nombre de un profesor al que le dejaré un artículo interesante sobre "educar en la autodisciplina". Son las 10, vete a clase.
Como siempre me gustaría decirle a mi compañero de la primera hora, eso si, con mucho cariño y sin herir, que cada día debe ser diferente, que los alumnos no se acuerdan de lo que hicieron mal o bien el día anterior, que cinco minutos de un nuevo día son pocos para hacer salir a un alumno. Que tenemos que desconectar de nuestro trabajo para poder llegar al día siguiente pensando en estrenarlo. Todos tenemos experiencia de que las personas respondemos según las expectativas que se ponen en nosotros. Un cuaderno nuevo nos hace ser más delicados.
Han pasado las horas y no le he dicho nada a mi compañero de la primera hora. Hoy no he sido capaz de venir a trabajar con un cuaderno a estrenar.
Como siempre me gustaría decirle a mi compañero de la primera hora, eso si, con mucho cariño y sin herir, que cada día debe ser diferente, que los alumnos no se acuerdan de lo que hicieron mal o bien el día anterior, que cinco minutos de un nuevo día son pocos para hacer salir a un alumno. Que tenemos que desconectar de nuestro trabajo para poder llegar al día siguiente pensando en estrenarlo. Todos tenemos experiencia de que las personas respondemos según las expectativas que se ponen en nosotros. Un cuaderno nuevo nos hace ser más delicados.
Han pasado las horas y no le he dicho nada a mi compañero de la primera hora. Hoy no he sido capaz de venir a trabajar con un cuaderno a estrenar.
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