jueves, marzo 23, 2006

EXPULSIÓN DE CLASE

A las 9:05 estaba fuera de clase. Me mira y me parece que pide que alguien le recoja, tiene frío. Dile al profe que te vienes a mi despacho. Entra. Sale corriendo detrás de mí y se pone a mi altura. Lleva los cordones desatados como siempre y como siempre le digo que los ate y como siempre me dice que da igual por que se desatan, pero se agacha. Llegamos al despacho y le pongo a hacer algo, da igual el qué, lo que importa es que se sienta capaz de hacerlo. Todos hablaban pero como siempre me ha tocado a mi, me dice mientras escribe en un sobre el nombre de un profesor al que le dejaré un artículo interesante sobre "educar en la autodisciplina". Son las 10, vete a clase.

Como siempre me gustaría decirle a mi compañero de la primera hora, eso si, con mucho cariño y sin herir, que cada día debe ser diferente, que los alumnos no se acuerdan de lo que hicieron mal o bien el día anterior, que cinco minutos de un nuevo día son pocos para hacer salir a un alumno. Que tenemos que desconectar de nuestro trabajo para poder llegar al día siguiente pensando en estrenarlo. Todos tenemos experiencia de que las personas respondemos según las expectativas que se ponen en nosotros. Un cuaderno nuevo nos hace ser más delicados.
Han pasado las horas y no le he dicho nada a mi compañero de la primera hora. Hoy no he sido capaz de venir a trabajar con un cuaderno a estrenar.

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