miércoles, diciembre 31, 2014

SÍNDROME DISEJECUTIVO


Era la primera vez que nos enfrentamos a un niño con estas característica tan
especiales, tanto sus padres como nosotros (Departamento de Orientación).

Es complicado aprender a tratar a un muchacho que es incapaz de la empatía y los sentimientos de los demás no parecen importarle demasiado, que tiene incapacidad para unas relaciones duraderas, que niega la evidencia cuando hace algo inadecuado.

Era difícil también para sus compañeros, familiares, vecinos, profesores...ver al muchacho como un enfermo es muy costoso para los que le rodeamos, aprender a verlo como al chico de la silla de ruedas, como al de los audífonos, como al que tiene muletas... Es sencillo descubrir en los alumnos motóricos sus necesidades y ayudarles pues nos imaginamos en su lugar y claro seguidamente saltan a la vista lo que les hace falta.

¡Qué difícil es ver las necesidades cuando se trata de niños con algún tipo de trastorno que afecta a su comportamiento!

¿Seremos nosotros, como ellos, incapaces de la asertividad con ellos? ¿puede ser posible que no sepamos imaginarnos es su pellejo?


ME DEDICO A SALVAR VIDAS PROFE. APRENDER A MIRAR EL FUTURO.


Alfonso contaba divertido cómo un alumno que ha abandonado 3º de ESO al cumplir los 16 años, se pasó ayer por la tarde a dar una vuelta. Luis no quería seguir ni un minuto más estudiando, lo tenía claro -quiero trabajar:
-Hola D. Alfonso
-¿Que tal estas Luis?
-Ya ve, trabajando.
-Que bien y ¿a qué te dedicas?
- A salvar vidas.

Esta es la respuesta de Luis que nos contaba Alfonso divertido, a unos cuantos profesores que participamos de un suculento desayuno que ha preparado Pedro, al que esta semana le toca. A todos nos parecía divertida la respuesta de Luis. Alfonso estaba esperando la pregunta que al fin llegó -¿pero en qué trabaja? Es la misma pregunta que Alfonso le hizo a Luis ayer.
-¿Pero en qué trabajas?
-Trabajo haciendo arneses de esos para colgarse en edificios y montañas.

¿Quién puede decir que Luis al sus 16 años no estaba preparado para trabajar? ¿Quién es capaz de aconsejarle que por ley puede seguir y promocionar una vez y otra hasta los 18 años?
Pienso que existen muchos Luises en las aulas de la ESO que a sus 16 años están preparados para el trabajo. Cuando alguien es capaz de ver mucho más lejos de lo que ven sus sus ojos, cuando nos sentimos importantes con nuestro trabajo sea el que sea: se triunfa fijo.

Otro compañero que trabaja en primaria dijo: según Luis yo doy clase a universitarios.
Entonces ya no escuché mucho más. Me parece que debería de ser así, esforzarnos de tal modo que al llegar a clase viéramos, como hace Luis, mucho más que lo que ven nuestros ojos. Ver detrás de los alumnos una historia, un proyecto de vida por hacer. Esta forma de mirar puede ayudarnos a mejorar
la calidad de la enseñanza.
Dentro de unos días volveré a clase, voy dispuesto a entrar en la universidad de 2º de ESO.

DORMIR LO NECESARIO FACILITA LA ATENCIÓN Y CONCENTRACIÓN DEL ESTUDIANTE.


Una de estas mañanas de diciembre en la clase de las 9:00h, todos estaban en silencio. Al principio pensé que era estupendo, ni un ruido, ni un cuchicheo…Poco a poco me he empezado a sentir molesto con el silencio, un silencio típico del que está cansado incluso para hablar. Estaba incómodo, miraba a los alumnos buscando ese contacto visual y no lo encontraba. En mitad de una frase he dicho “… levantar la mano despacio aquellos que me está escuchando…” seis o siete han levantado la mano.
-Bajar la mano, gracias.
Tras unos momentos de auténtico silencio, de verdadero contacto visual en el que alguno lo rechazaban he preguntado
- Carlos ¿dónde tienes la cabeza?
- Aquí profesor ¿no la ve?
- En serio, ¿en qué estabas pensando?
- En nada, tenía la mente en blanco.
- ¿A qué hora te acostaste?
- A las doce y pico, estaba….pero de todas formas si me acuesto pronto no me duermo hasta las tantas.

Hay que dormir no las horas necesarias y en las horas adecuadas para dormir. Dormir de noche, es decir, cuando no hay luz, no es un capricho del cuerpo.
El ciclo circadiano, el día y la noche, nos hace funcionar desde un punto de vista hormonal, y es por eso que tenemos que dormir cuando no hay luz. “Hay una serie de hormonas, como la melatonina, que dejan de producirse con la aparición de la luz solar". Dormir de noche, es decir, cuando no hay luz, no
es un capricho del cuerpo, explica el doctor Mesa. Y la neuropsiquiatra infantil Amanda Céspedes señala que la melatonina ayuda a mantener el sueño durante 8 ó 10 horas, activa los procesos de síntesis de proteínas y de recambio celular, y estimula la producción de endorfinas, que son hormonas del bienestar y el afecto. Para la profesional, si se mantienen artificialmente la vigilia y la luz, la melatonina no se produce y tampoco las endorfinas; además sobreviene el insomnio, pues la melatonina también es la que induce a dormir de noche.

A todo esto se une lo fundamentales que son desde el punto de vista fisiológico y psicológico, las horas que van desde las once de la noche a las tres de la mañana, porque en esos momentos el organismo requiere una actividad mínima, tanto de alimentación como de actividad física o mental.

Los desarreglos del sueño son producto de no controlar los horarios del viernes, sábados y domingos. Son tres noches seguidas sin control. Me gustaría decirles a los padres de Carlos que su hijo tiene insomnio, quizás no lo sepan, y que es
muy posible que esté producido por que Carlos no tiene un horario de acostarse fijo los viernes, sábados y domingos. No se trata de no tener clase o trabajo al día siguiente como hemos visto, se trata de que hay unas horas digamos que adecuadas también para dormir, que no dormimos de noche por
que no se ve y antes no existía la luz eléctrica.

EL MAESTRO DENTRO DEL AULA.


Muchas veces me pregunto al andar entre las aulas ¿que hace que unas clases estén más calmadas que otras? La respuesta siempre es la misma: ¿Quién esta dando la clase? Si les preguntas a esos profesores cómo lo hacen, la mayoría de las veces no saben que decirte. 

Poco a poco en estos años que llevo de orientador en nuestra querida Secundaria Obligatoria he confeccionado una pequeña lista fruto de la observación y las conversaciones con esos compañeros que  pocas veces tienen dificultades para mantener el silencio y que son capaces de lograr un ambiente de trabajo en el aula. 

Obediencia a una normas y laboriosidad son dos ingredientes necesarios para lograr un ambiente de trabajo serio y exigente. ¿Pero cómo conseguir este clima de tranquilidad y exigencia dentro de clase? La experiencia nos enseña que sólo se logrará si los estudiantes más que tolerar las normas de clase, desean intensamente vivirlas, es decir, que quieran comportarse bien.

A menudo sucede que los alumnos tienden a traspasar los límites por un raro deseo de ir en contra o simplemente por llamar la atención de sus compañeros; pero en otras ocasiones la causa principal es que no han degustado las bondades de un ambiente donde el estudio y el aprendizaje son en sí muy
atrayentes.

Sin intentar ni de lejos sugerir una receta mágica, pienso que este ambiente se puede conseguir cuando se dan algunas condiciones que determinan un clima favorable:
• Esfuerzo personal del profesor por adquirir las virtudes que necesitan nuestros alumnos.
• Estar realmente entusiasmado de la materia que queremos que los alumnos aprendan. Este amor a
nuestro trabajo trasmite muchas ganas de aprender.
• Lograr que los alumnos experimenten la sensación de éxito. Para ello,
darles las técnicas y datos convenientes para su mejor aprendizaje.
• Querer verdaderamente a los alumnos. Un alumno que se siente apreciado y comprendido por sus profesores conecta con su profesor hasta el punto de querer aprender con más ganas.
• Tener la humildad de reconocer nuestros límites y el afán de aprender cada día más.
• Conocer a fondo las características psicológicas de quienes tenemos a nuestro cargo. Ello nos proporcionará planes concretos para ayudarlos convenientemente.
• Un mejor aprendizaje se conseguirá logrando antes los hábitos que son como reforzadores de la voluntad, pues el aprendizaje requiere de esfuerzo.

lunes, noviembre 10, 2014

Soluciones rápidas, triunfos apresurados.

Empezamos a tener los primeros resultados académicos de nuestros hijos o de nuestros alumnos, tanto si han triunfado como si no lo han hecho me he acordado de bambú. he recuperado un antiguo escrito que tenía olvidado y que no se ni el autor que creo que puede ser de ayuda.

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece!".  

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés   y que lo trasforma  en no apto para impacientes: se siembra la semilla, se abona, y se riega constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años. Un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros. ¿Tardó seis semanas en crecer? No. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas  en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces  que le permitirían sostener  el crecimiento que iba a tener después de siete años.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente, justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.


En muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo, y esto puede ser extremadamente frustrante. Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito, cuando éste al fin se materialice. 

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.