ORIENTADOR EN LA E.S.O.
miércoles, septiembre 07, 2016
EL DUELO CUANDO FALLECE EL PADRE CON HIJOS PEQUEÑOS
viernes, enero 02, 2015
EDUCAR EN Y DESDE LA LIBERTAD.
SIETE SECRETOS DE UN AMOR PARA TODA LA VIDA.
miércoles, diciembre 31, 2014
SÍNDROME DISEJECUTIVO
Era la primera vez que nos enfrentamos a un niño con estas característica tan
especiales, tanto sus padres como nosotros (Departamento de Orientación).
Es complicado aprender a tratar a un muchacho que es incapaz de la empatía y los sentimientos de los demás no parecen importarle demasiado, que tiene incapacidad para unas relaciones duraderas, que niega la evidencia cuando hace algo inadecuado.
Era difícil también para sus compañeros, familiares, vecinos, profesores...ver al muchacho como un enfermo es muy costoso para los que le rodeamos, aprender a verlo como al chico de la silla de ruedas, como al de los audífonos, como al que tiene muletas... Es sencillo descubrir en los alumnos motóricos sus necesidades y ayudarles pues nos imaginamos en su lugar y claro seguidamente saltan a la vista lo que les hace falta.
¡Qué difícil es ver las necesidades cuando se trata de niños con algún tipo de trastorno que afecta a su comportamiento!
¿Seremos nosotros, como ellos, incapaces de la asertividad con ellos? ¿puede ser posible que no sepamos imaginarnos es su pellejo?
ME DEDICO A SALVAR VIDAS PROFE. APRENDER A MIRAR EL FUTURO.
Alfonso contaba divertido cómo un alumno que ha abandonado 3º de ESO al cumplir los 16 años, se pasó ayer por la tarde a dar una vuelta. Luis no quería seguir ni un minuto más estudiando, lo tenía claro -quiero trabajar:
-Hola D. Alfonso
-¿Que tal estas Luis?
-Ya ve, trabajando.
-Que bien y ¿a qué te dedicas?
- A salvar vidas.
Esta es la respuesta de Luis que nos contaba Alfonso divertido, a unos cuantos profesores que participamos de un suculento desayuno que ha preparado Pedro, al que esta semana le toca. A todos nos parecía divertida la respuesta de Luis. Alfonso estaba esperando la pregunta que al fin llegó -¿pero en qué trabaja? Es la misma pregunta que Alfonso le hizo a Luis ayer.
-¿Pero en qué trabajas?
-Trabajo haciendo arneses de esos para colgarse en edificios y montañas.
¿Quién puede decir que Luis al sus 16 años no estaba preparado para trabajar? ¿Quién es capaz de aconsejarle que por ley puede seguir y promocionar una vez y otra hasta los 18 años?
Pienso que existen muchos Luises en las aulas de la ESO que a sus 16 años están preparados para el trabajo. Cuando alguien es capaz de ver mucho más lejos de lo que ven sus sus ojos, cuando nos sentimos importantes con nuestro trabajo sea el que sea: se triunfa fijo.
Otro compañero que trabaja en primaria dijo: según Luis yo doy clase a universitarios.
Entonces ya no escuché mucho más. Me parece que debería de ser así, esforzarnos de tal modo que al llegar a clase viéramos, como hace Luis, mucho más que lo que ven nuestros ojos. Ver detrás de los alumnos una historia, un proyecto de vida por hacer. Esta forma de mirar puede ayudarnos a mejorar
la calidad de la enseñanza.
Dentro de unos días volveré a clase, voy dispuesto a entrar en la universidad de 2º de ESO.
DORMIR LO NECESARIO FACILITA LA ATENCIÓN Y CONCENTRACIÓN DEL ESTUDIANTE.
Una de estas mañanas de diciembre en la clase de las 9:00h, todos estaban en silencio. Al principio pensé que era estupendo, ni un ruido, ni un cuchicheo…Poco a poco me he empezado a sentir molesto con el silencio, un silencio típico del que está cansado incluso para hablar. Estaba incómodo, miraba a los alumnos buscando ese contacto visual y no lo encontraba. En mitad de una frase he dicho “… levantar la mano despacio aquellos que me está escuchando…” seis o siete han levantado la mano.
-Bajar la mano, gracias.
Tras unos momentos de auténtico silencio, de verdadero contacto visual en el que alguno lo rechazaban he preguntado
- Carlos ¿dónde tienes la cabeza?
- Aquí profesor ¿no la ve?
- En serio, ¿en qué estabas pensando?
- En nada, tenía la mente en blanco.
- ¿A qué hora te acostaste?
- A las doce y pico, estaba….pero de todas formas si me acuesto pronto no me duermo hasta las tantas.
Hay que dormir no las horas necesarias y en las horas adecuadas para dormir. Dormir de noche, es decir, cuando no hay luz, no es un capricho del cuerpo.
El ciclo circadiano, el día y la noche, nos hace funcionar desde un punto de vista hormonal, y es por eso que tenemos que dormir cuando no hay luz. “Hay una serie de hormonas, como la melatonina, que dejan de producirse con la aparición de la luz solar". Dormir de noche, es decir, cuando no hay luz, no
es un capricho del cuerpo, explica el doctor Mesa. Y la neuropsiquiatra infantil Amanda Céspedes señala que la melatonina ayuda a mantener el sueño durante 8 ó 10 horas, activa los procesos de síntesis de proteínas y de recambio celular, y estimula la producción de endorfinas, que son hormonas del bienestar y el afecto. Para la profesional, si se mantienen artificialmente la vigilia y la luz, la melatonina no se produce y tampoco las endorfinas; además sobreviene el insomnio, pues la melatonina también es la que induce a dormir de noche.
A todo esto se une lo fundamentales que son desde el punto de vista fisiológico y psicológico, las horas que van desde las once de la noche a las tres de la mañana, porque en esos momentos el organismo requiere una actividad mínima, tanto de alimentación como de actividad física o mental.
Los desarreglos del sueño son producto de no controlar los horarios del viernes, sábados y domingos. Son tres noches seguidas sin control. Me gustaría decirles a los padres de Carlos que su hijo tiene insomnio, quizás no lo sepan, y que es
muy posible que esté producido por que Carlos no tiene un horario de acostarse fijo los viernes, sábados y domingos. No se trata de no tener clase o trabajo al día siguiente como hemos visto, se trata de que hay unas horas digamos que adecuadas también para dormir, que no dormimos de noche por
que no se ve y antes no existía la luz eléctrica.
EL MAESTRO DENTRO DEL AULA.
Muchas veces me pregunto al andar entre las aulas ¿que hace que unas clases estén más calmadas que otras? La respuesta siempre es la misma: ¿Quién esta dando la clase? Si les preguntas a esos profesores cómo lo hacen, la mayoría de las veces no saben que decirte.
Poco a poco en estos años que llevo de orientador en nuestra querida Secundaria Obligatoria he confeccionado una pequeña lista fruto de la observación y las conversaciones con esos compañeros que pocas veces tienen dificultades para mantener el silencio y que son capaces de lograr un ambiente de trabajo en el aula.
Obediencia a una normas y laboriosidad son dos ingredientes necesarios para lograr un ambiente de trabajo serio y exigente. ¿Pero cómo conseguir este clima de tranquilidad y exigencia dentro de clase? La experiencia nos enseña que sólo se logrará si los estudiantes más que tolerar las normas de clase, desean intensamente vivirlas, es decir, que quieran comportarse bien.
A menudo sucede que los alumnos tienden a traspasar los límites por un raro deseo de ir en contra o simplemente por llamar la atención de sus compañeros; pero en otras ocasiones la causa principal es que no han degustado las bondades de un ambiente donde el estudio y el aprendizaje son en sí muy
atrayentes.
Sin intentar ni de lejos sugerir una receta mágica, pienso que este ambiente se puede conseguir cuando se dan algunas condiciones que determinan un clima favorable:
• Esfuerzo personal del profesor por adquirir las virtudes que necesitan nuestros alumnos.
• Estar realmente entusiasmado de la materia que queremos que los alumnos aprendan. Este amor a
nuestro trabajo trasmite muchas ganas de aprender.
• Lograr que los alumnos experimenten la sensación de éxito. Para ello,
darles las técnicas y datos convenientes para su mejor aprendizaje.
• Querer verdaderamente a los alumnos. Un alumno que se siente apreciado y comprendido por sus profesores conecta con su profesor hasta el punto de querer aprender con más ganas.
• Tener la humildad de reconocer nuestros límites y el afán de aprender cada día más.
• Conocer a fondo las características psicológicas de quienes tenemos a nuestro cargo. Ello nos proporcionará planes concretos para ayudarlos convenientemente.
• Un mejor aprendizaje se conseguirá logrando antes los hábitos que son como reforzadores de la voluntad, pues el aprendizaje requiere de esfuerzo.
lunes, noviembre 10, 2014
Soluciones rápidas, triunfos apresurados.
miércoles, febrero 10, 2010
PROTOCOLO DE ACTUACIÓN DEL PROFESORADO
El objetivo es que el niño/a cambie. La práctica correcta es alterar el entorno
para que se adapte al niño/a hiperactivo, y no alterar al niño para que se adapte a la
sociedad, para ello, el profesor/a de Educación Física tiene un papel fundamental
Pautas de Actuación docente
1º Actuar como si no hubiera ningún problema con el alumno/a, salvo cuando la conducta sea alborotadora o peligrosa. En ningún caso establecer un enfrentamiento verbal entre profesor-alumno.
2º Cada vez que se pelee o amenace, empuje o moleste, tener siempre la misma actuación; no se debe en algunas ocasiones permitir la conducta y en otras castigarlo, recriminarlo o expulsarlo. Esta actitud debe ser idéntica en todo el equipo docente del alumno/a.
3º Buscar reforzadores sociales (alabanzas, comentarios positivos, felicitaciones, reconocimiento colectivo) o reforzadores de situación (ser el encargado de..., abrir el gimnasio, sacar y repartir el material) que puedan ser agradables cuando el alumno se porte bien y así también no tenga que esperar durante mucho tiempo en la fila, aspecto que agrava su problema.
También podemos plantear a sus familias el sistema de recompensas por su actitud y comportamiento en clase como podrían ser; ver más tiempo la televisión, salir al parque, jugar con él ordenador... La comunicación con sus familias debe ser muy estrecha, realizar entrevistas, talleres, fiestas, etc.
4º No darle excesivas órdenes a la vez. Plantear ejercicios no muy dinámicos, pero que no existan eliminados, pues no podemos desprender al niño hiperactivo de situaciones en las que realmente pueda desahogarse. Darle las instrucciones de forma breve, clara y concisa. Si es necesario darle las instrucciones por escrito haciendo que nos repita la propia instrucción.
5º Hacer adaptaciones curriculares motivadoras adecuadas a sus intereses. Plantear actividades con varios niveles de dificultad.
6º Cuando se le regañe, hacer los comentarios negativos a la situación, nunca a la persona, hacerlo con calma y a ser posible a solas, con ello reforzaremos su autoestima. Si le hemos de castigar, los castigos deben ser cortos e inmediatos.
7º Cuando tenga conductas agresivas jamás tocarle, ni gritarle en ese momento. Es necesario dejar unos momentos para que se tranquilice y después tomar las medidas que se consideren necesarias. El profesor debe mantener la calma y dominar la situación tanto la verbal como la comunicación gestual. El alumno debe conocer las consecuencias negativas de sus comportamientos, ya que siempre se actuará de la misma manera. Es más importante tratar que logren éxitos en sus aprendizajes que en "reeducar" sus malas conductas, pues (aunque éstas no se deben desatender) a medida que mejoren los aprendizajes irán disminuyendo los malos comportamientos.
8º No permitir en ningún caso conductas autolesivas ni poner en peligro a los demás compañeros. Mediaremos ante sus conflictos, haciendo de modelo de resolución de problemas.
9º Debemos anticiparnos constantemente a las consecuencias que tendrá su conducta.
1Oº Trabajar mucho a partir del juego, estableceremos juegos cooperativos (actividades por parejas y grupos reducidos) en los que el alumno participe activamente. Eliminar en todo momento las situaciones de espera, para ello eliminar las filas y plantear actividades de ejecución simultánea, variantes en las actividades.
11º No etiquetar ni hacer juicios de valor sobre su comportamiento, ser conscientes de que no lo hacen adrede. Debemos tener un conocimiento mínimo sobre este trastorno. Lograremos mejores resultados con estos alumnos/as si el profesor tiene conocimientos previos sobre este problema.
12º Marcar rutinas: Es necesario hacer un cronograma con las actividades que tendremos en toda la semana.
13º Trabajaremos la mejora de sus conductas sociales, como hacer peticiones, pedir ayuda, reconocer dificultades, admitir errores, saber demostrar sus sentimientos de enfado, rabia, etc.
14º Dividir las actividades en pequeños pasos para que puedan hacer aprendizajes breves que su capacidad atencional pueda asumir. Las tareas cortas le permiten no cansarse y que no entre en la monotonía y no se distraiga, programarle períodos de descanso donde se pueda mover; conforme lo vaya consiguiendo ir aumentando el número de tareas, la cantidad de esfuerzo, y el tiempo para su realización.. Empleo de enseñanza creativa, interactiva e interesante, usaremos medios audiovisuales, ordenadores, TV, etc.
15º Reforzar afectos: buscar momentos para hablar y trabajar de manera individual con estos alumnos/as. Reforzaremos sus conductas adecuadas como ir despacio pero haciendo bien las actividades (la calidad frente a la cantidad).
16º Se les debe tratar cariñosamente y siempre de forma calmada, sin gritos ni gestos de desesperación. Es muy importante no hacer comentarios negativos sobre su conducta que él pueda oír.
17º No se debe obligar al niño a estar sentado más tiempo del que realmente puede mantenerse. Es preferible que esté poco tiempo interesado en una actividad, que hacerlo permanecer mucho rato en lo mismo sin atender a nada de lo que se está haciendo e incluso, a veces, perturbando a los demás. Es importante que no vean las actividades pasivas como un castigo, sino que trataremos de que se interese por ellas.
18º Es conveniente que se ayude a estos niños en las actividades en las que tengan que concentrar la atención; primero despertaremos su interés por la actividad, para luego sentarse con ellos y guiarlos por los pasos necesarios para su realización, para así formarles el hábito de concentrarse.
19º Para lograr que se tranquilicen, es fundamental proporcionarles un ambiente de calma; hay que evitar las conductas alteradas y los ruidos fuertes a su alrededor.
Aumento de la motivación de este alumnado
No tienen automotivación, por eso es importante recompensarles en el entorno Inmediato, diciéndoles cuales serán esas recompensas por concluir correctamente sus tareas. Propiciar situaciones de éxito para que ellos vean que “este es debido a su esfuerzo y no al azar”.
Proporcionarles actividades que no le resulten monótonas ni aburridas dentro de un funcionamiento diario de clase estructurado. Presentarles las tareas con materiales atractivos para él.
Reforzar y premiar las conductas adecuadas como el estar atento en el entorno inmediato, “ganando el doble”: que sería el terminar una tarea aparte del premio como consecuencia de la conducta adecuada.
Darles más feedback, darles información sobre su acción de manera frecuente alabándolos (“muy bien lo estas intentando”, “estas siguiendo tu plan...muy bien sigue así…”, “lo estás haciendo bien o mal...”) y así motivarlos en la realización de tareas.
Comenzar por los premios no por los castigos. De por sí, son unos niños que están más castigados que otros. Este sólo funciona si es muy inmediato.
Pedirle que piense en voz alta, que cuente lo que hace, o tiene que hacer, para posibilitar la producción del lenguaje interno que medie en la conducta, aquí favoreceremos el uso de auto instrucciones como factor importante en la dirección de las conductas.
Favorecer su papel de “ayudante del profesor”.
Trabajar con la imaginación, ayudarle y obligarle a recordar hechos pasados, cual ha sido su actuación y cual la consecuencia y que pasara en el futuro en esa actividad o tarea.
Trabajo específico en psicomotricidad: recortar, colorear, calcar, plegar, contornear figuras, hacer rompecabezas, pintar con los dedos….
Definición de normas
Recordarle las normas frecuentemente, deben estar a la vista de los alumnos.
Definir y estructurarle normas personalizadas, como permitirle que muestre sus tareas al profesor.
Evitar el autoconcepto negativo
Dejarle que se explique cuando haya estado involucrado en un incidente o altercado con otro alumno/a.
Actuar y no hablar, los sermones no sirven. De lo que se trata es de manejar su conducta.
Perdonar al niño/a y sus errores, seguro que saldrá mejor la próxima vez.
Buscar una cualidad o destreza que le haga especial y potenciarle ese rol dentro del grupo (intrépido, rápido, fuerte...).
Supervisarle y ayudarle a que se supervise
Establecer rutinas, estructurando el funcionamiento de las clases (como darle
5 minutos para ver si tiene todo su material en orden y ordenado).
Destacar los aspectos más importantes de la tarea a realizar para facilitar su comprensión y resolución, utilizando marcadores, carpetas, colores....
Compañeros de supervisión: que les dan feedback de inmediato y disminuye la dedicación del profesor.
Sistema de evaluación adecuado con este alumnado
Realizar evaluaciones cortas y frecuentes, se trata de valorar lo que saben y no la dificultad para hacer el examen.
Reducir el número de preguntas: una por hoja y marcar el tiempo disponible dejando usar marcadores de tiempo (relojes de arena, cronómetros).
Combinar evaluaciones orales y escritas.
Tienen menos dificultades si se realizan preguntas tipo test donde están presentes las respuestas de elección, pues tienen muchas dificultades en sus habilidades de organización y estructuración de la información.
Destacar palabras o acción clave en el enunciado de las preguntas o la tarea a realizar.
Favorecer el diálogo entre el profesor y el alumno sobre el trabajo concreto a realizar. Asegurarse de que ha entendido la pregunta.
Actuaciones que el docente no debería realizar con este alumnado
1. No se debe mostrar impaciencia.
2. No se debe suponer que rehúye el trabajo.
3. No hay que pensar que el niño trabaja mal deliberadamente.
4. No hay que dejar de comprometer a los padres.
5. No hay que tener miedo de probar, modificar y hacer excepciones.
6. No hay que avergonzarlos delante de los demás cuando algo no les salga bien.
7. No debemos sentarlos para tratar de frenarles su actividad, esto los alterará y empeorará su conducta en vez de tranquilizarlos.
jueves, junio 14, 2007
TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN HIPOACTIVO

En las aulas o en las casas no destacan por sus travesuras o su inquietud, parecen no manifestarse, no comprender o, en ocasiones, no querer participar de lo que hay a su alrededor. Niños, ante los cuales los padres deben estar atentos, porque su pasividad puede esconder algún problema que requiera de ayuda médica.
Los niños hipoactivos pueden pasar desapercibidos por que en la actualidad encontrar niños tranquilos no es frecuente y a todos nos gusta tener en casa o en clase personas poco revoltosas.
Es necesario diferenciar si la hipoactividad es adquirida, es decir, el niño que poco a poco disminuye su nivel de actividad, porque puede esconder otras causas que habría que diagnosticar, o es una hipoactividad que arrastra desde hace mucho tiempo. Parece que se muestra con mayor medida en las niñas.
Se debe evaluar la audición, visión, nivel cognitivo, condición neurológica integral, además, de evaluación pediátrica general. Si el diagnóstico final es un déficit atencional inactivo o hipoactivo, se debe plantear una prueba terapéutica con metilfenidato. Además, de corregir aquellos otros factores que de esta condición pudieran presentarse.
jueves, octubre 19, 2006
DE QUÉ HABLAR CON EL PROFESOR DE MI HIJO
Las estadísticas manifiestan que el vínculo positivo que se genera entre escuela y padres de familia da como resultado una mejora en los objetivos centrales de la educación: formación íntegra de la persona y, como aspectos concretos, el rendimiento académico, el comportamiento, la asistencia, y la identificación con la escuela.
Sin embargo nuestra sociedad, que marca tanto a la familia como a la escuela, está modelada por el pensamiento propio de nuestro tiempo: la concepción del hombre, el estilo de vida marcado por las típicas prisas de una sociedad competitiva, el afán de lograr objetivos simplemente cuantitativos, el logro de metas a cualquier precio, y la escasez de tiempo, van dejando en su camino un lamentable saldo: confundir “buena educación” con porcentaje de aprobados o suspensos en las evaluaciones. O que las entrevistas padres-profesores sólo se deben producir cuando haya problemas; o se reduzca, en el peor de los casos, a que los padres se quejen de los profesores y los profesores de los hijos.
Cuando la familia opta por un centro, está aceptando de hecho el centro en su totalidad: desde la idea de persona, expresada en el “Carácter propio del Centro” (o ideario) hasta la normativa de convivencia. Si vuestro hijo percibe que vosotros, en la práctica, no estáis de acuerdo con los valores que él recibe en las aulas, se le hace un doble mal: o bien, se convierte –sin saberlo, en un cínico o en una veleta porque no tiene jerarquía de valores con los que afrontar sus decisiones.
Comprender en profundidad que los padres son los primeros educadores, que la instrucción no agota la realidad escolar, y que lo que se recibe en las aulas va más allá del mero aprendizaje de datos, es fundamental para generar el interés y colaboración activa familia y la escuela. Es decir, la escuela -al ser elegida entre otras posibles- se siente corresponsable de la formación del hijo. Visto así, se comprende ahora que la educación es un proceso largo en el que el acompañamiento mutuo es la única manera de consolidar una verdadera educación.
Al parecer, las estadísticas demuestran que, conforme el niño va avanzando en su escolaridad, los padres se van distanciando del colegio porque éste deja de ser un punto de encuentro educativo. Para mantener la colaboración la escuela debe generar propuestas originales y suficientemente atractivas que integren a los padres y éstos participar de ellas.
La entrevista
La periodicidad de las entrevistas varía mucho en función de cada familia aunque un criterio aproximado podría ser verse a comienzo, mitad y final de curso.
Cuando el hijo es pequeño, un solo profesor tiene suficiente visión de conjunto pero al pasar a la Secundaria la labor del preceptor-profesor encargado resulta fundamental pues consiste en coordinar la tarea del equipo de profesores que intervienen en la educación de nuestro hijo.
No hace falta que haya ningún asunto preocupante para concertar una entrevista. Es más, cuando todo marcha bien es el momento ideal para hablar de temas verdaderamente importantes para su futuro: cómo mejorar los puntos fuertes, de los pasos para alcanzar el proyecto educativo que, como padres, hemos determinado, erradicar malos hábitos, etc. En definitiva es educar para la vida, y aquí sí que se alcanza la educación integral y se supera el umbral de la mera instrucción o adiestramiento.
Salvo cuestiones especialmente graves, en cuyo caso la entrevista será monográfica, es conveniente abordar un abanico amplio de temas: las asignaturas, las metas de carácter, la relación con los compañeros y amigos, el desarrollo de virtudes tales como el orden, sinceridad, laboriosidad, generosidad, etc.
Resultará conveniente que la entrevista esté preparada por ambas partes y que se mantenga una línea de continuidad entre todas las entrevistas. Para ello, se pueden tomar notas (tanto previa como posteriormente a la entrevista), aunque ello dependerá del número de temas tratados, los compromisos adquiridos y la memoria de cada uno.
Por parte de los padres no se debería acudir a la entrevista con la actitud pasiva de "a ver qué me cuentan". Marido y mujer deben pensar juntos qué posibles temas conviene abordar, en qué campos pedir consejo, contrastar con el preceptor si la percepción desde el colegio y la familia coinciden y, en caso de divergencia, en qué y por qué discrepan. Cuando los padres estén interesados en algunos datos concretos, vale la pena que avisen previamente al preceptor para que éste pueda recabar la información necesaria y así preparar aún mejor la entrevista.
Si los padres advirtieran que el preceptor contesta con frases genéricas, ambiguas o lugares comunes, puede ser oportuno pedirle que consiga la información y nos informe con detalle en la siguiente conversación. Si el preceptor lo viera necesario ya os recomendará que habléis directamente con algún profesor.
Sugerencias prácticas: temas posibles
Escala de valores: o Adecuación entre los valores que se enseñan en el centro y los que sigue la familia.o Contexto y ambiente familiar.o Concepto de persona.
El alumno: o Personalidad y carácter.o Situación académica: comportamiento y trabajo en clase y en casa.o Habilidades sociales: relación con familia, compañeros y amigos.o Valores o virtudes que se desean promover.o Concretar algún detalle de servicio en la familia o con sus amigos.o Objetivos de mejora hasta la próxima entrevista.
lunes, septiembre 11, 2006
EL CHANTAJE DE HIJOS DE PADRES SEPARADOS CON LOS ESTUDIOS
El beneficio que generalmente se consigue, en relación con los estudios, es el de la comodidad. Entendiendo por comodidad, dejar de cumplir unas obligaciones respecto al estudio por ausencia de control y autocontrol.
Es frecuente que el hijo llegue a casa y no esté la madre, que como es muy lógico tiene que trabajar y entonces como también es muy lógico no sea capaz de ponerse a realizar tareas escolares.
Es frecuente que no quiera ir con los abuelos por las tardes, pues estos podrían controlar sus tareas y es molesto.
Es frecuente que se no se comporten igual con el padre que con la madre.
Es frecuente que se juegue con la verdad respecto a las notas con los padres…
Querido alumno, lo hemos hablado muchas veces, depende de ti el dar lo que te corresponde respecto a tu capacidad intelectual y digamos que personal.
A todos, pero en especial a vosotros que os aprovecháis de la situación de hijos de padres separados os digo lo siguiente:
- Haz el propósito de decir siempre la verdad cuando te pregunten tus padres sobre los estudios, no te excuses en argumentos de película sobre lo penoso de tu situación.
- Antes de ponerte a chatear con tus amistades, piensa en que lo que más te conviene es hacer los deberes. No te pongas la tele o la play antes de hacerlos.
- No es verdad que no único que le importa a tu madre ó a tu padre sobre ti sean los estudios, pero aún si fuera así, no seas... (Iba a decir tonto/a) y te quedes toda una tarde cabreado/a con tu situación sin cuidar de tu futuro. No olvides que al que más debería preocuparte el futuro es a ti.
- Haz un último propósito, muy difícil. Pon de acuerdo a tus padres en lo que se refiere a tu educación, no seas comodón/comodona y exige que vayan juntos a recoger las notas, a ver al tutor, ha ayudarte con tus tareas aunque sean el fin de semana que vas con tu padre...
En definitiva, tienes la oportunidad de hacerte fuerte si quieres. Tu situación no es la mejor, está claro, pero tampoco te abandones sin luchar por ser el/la mejor (PON TU NOMBRE) posible sobre la tierra de tu instituto.
sábado, septiembre 09, 2006
¿POR QUÉ ESTABAIS EN SEPTIEMBRE?
Decía que algunos no tendrían que estar. Sí, lo digo por ti C., por ti N., por ti D., por ti D.. Durante el curso lo tenéis “tan fácil”. Familias en paz, sitio donde estudiar, salud, buena gente a vuestro lado… ¿por qué estabais en septiembre? Me voy a atrever a decíroslo.
- No tenéis un horario fijo de estudio.
- No aprovecháis las horas de clase.
- No apuntáis los pequeños deberes de cada día.
- Estudiáis el día ó la mañana antes del examen.
- No lleváis al día la plástica ó la tecnología.
- No tenéis una meta clara para el futuro.
- No os dejáis ayudar por vuestra familia…
Ahora sé lustras notas, todos pasáis “limpios” al próximo curso. Un solo deseo: que no tropecéis otra vez en la misma piedra.
jueves, septiembre 07, 2006
EL NUEVO CURSO Y LA TELEVISIÓN.
Pienso que estas pocas ideas pueden ser de utilidad. Algunas bien se que son costosas, pero os aseguro que familias que lo intentan ganan en tranquilidad. Es cuestión de no rendirse y esperar resultados a un mes vista.
Espero que no lean esto muchos de los alumnos que me conocen...
1. No tener la televisión en el lugar más importante de la casa, ayuda a que encenderla sea una decisión más libre.
2. Controlar el mando a distancia.
3. No tengas televisión en el cuarto de tus hijos si quieres tener auténtica vida familiar, si tienen es posible que notes que se distancian de esa vida de familia y del contacto con los demás. No es falta de confianza pero no todos los programas son convenientes.
4. Atrévete y no enciendas el televisor durante las comidas. Es un tiempo muy interesante para el diálogo. Cuesta trabajo al principio saber de qué hablar pero luego es genial.
5. Pon claros límites al tiempo para ver la televisión. Por ejemplo media hora o una hora al día, cada tanto. Expresa las normas en forma positiva. No digas: «no puedes poner la tele», sino «puedes tanto por día», o «mejor hagamos tal cosa ...».
6. Evita utilizar la TV como niñera. Que los niños participen en las tareas de la casa, como ser preparar la comida u ordenar. Que lo sientan como un juego útil. Dales la oportunidad de sentir que te ayudan.
7. Fija ciertos días de la semana como días sin tele y haz noches de concursos.
8. No utilices la televisión como instrumento de premio o castigo. Esto aumentaría aún más su poder.
9. Escucha tu música favorita o la radio en lugar de utilizar la tele como sonido de fondo.
10. No te asustes si tu hijo protesta: «estoy aburrido». El aburrimiento despierta la creatividad.
11. No permitas que la TV desplace lo importante: el diálogo, la creatividad, la lectura y la diversión.
12. Considera la posibilidad de ver mucha menos tele. Cuando te liberes, no vas a poder creer cuánto tiempo has perdido de creatividad, diversión y afectos. Pero el salto ya no tendrá retorno.
miércoles, septiembre 06, 2006
PARA MIS COMPAÑEROS DE LA ESO: DOCENCIA : ¿ARTE O CIENCIA?
1. Quisieras que tus alumnos fueran de determinada manera. Empieza tú por SER —por esforzarte en SER— así.
2. No saben nada, no obedecen, no tienen educación... Son frases que se oyen a menudo en la Sala de Profesores. Lo más adecuado sería terminarlas así: Es natural; para eso estoy yo aquí: para enseñarles mi asignatura, mis modales...
3. Una fórmula que no falla: Enfado sin control = Fracaso pedagógico.
4. Preguntas a un alumno y contesta mal. Entonces, irritado, dices: “Es intolerable; te lo he explicado mil veces”. Bueno, vamos a suponer que es verdad, que lo has explicado mil (!) veces. No te importe. Explícalo una vez más. Y no pierdas el tiempo enfadándote.
5. Cuando hagas tu plan de trabajo procura que el alumno haya de gastar en material lo menos posible.
6. Sé realista al proyectar. Ten en cuenta las limitaciones de los alumnos, del Centro, y las tuyas propias.
7. Al proponer ejercicios, ten en cuenta dos cosas: Las posibilidades que tengan los chicos de resolverlos y el tiempo que hayan de invertir.
8. Castigo colectivo, castigo contraproducente.
9. No digas nunca: “Voy a decirle al Director”. ¿Es que tú no tienes autoridad y competencia?
10. ¿Pero cómo quieres que los alumnos tengan responsabilidad a largo plazo? No les hables de Junio ni de los exámenes —por lo menos, no les hables demasiado de ello—, sino procura estimularles para que cumplan “hoy” y “ahora” su deber.
11. Si consideras desacertada alguna sugerencia o encargo de Dirección, tienes el deber de exponerlo para que se modifiquen.
12. Piensa que en el Centro hay más profesores que tú y más alumnos que los tuyos y más asignaturas que las tuyas y más problemas que los tuyos.
13. El profesor necesita tener, entre otras, dos cualidades fundamentales:
a) CAPACIDAD DE COMPRENSIÓN DEL ALUMNO
b) NERVIOS DE ACERO
14. El alumno no es un autómata: no puede “comprender” ni “obedecer” instantáneamente y a la velocidad que el profesor pretende a veces. Su tiempo de reacción es bastante irregular y, desde luego, distinto del que tiene el adulto.
15. No está de más acostumbrar a los alumnos a obedecer automáticamente en algunas cosas —si se da uno arte en ello, incluso les gusta y les divierte— p.e.: sentarse al entrar en clase o levantarse al terminar, o para salir del aula, o para preguntar...; pero, en lo demás, es conveniente que el alumno comprenda por qué se le pide aquello y cuánto le conviene hacerlo.
16. Síntomas inequívocos de que el profesor antepone su comodidad al interés por el alumno son los siguientes: el grito estentóreo, la expulsión del alumno de clase, el mandar un castigo para casa, el enviar al chico al Jefe de Estudios o al Director sin que medie una causa suficiente, etc.
17. Antes de adoptar en clase una actitud violenta conviene reflexionar. Y después, no adoptarla.
18. La mayoría de las veces será más eficaz una salida de humor —cuidando que no humille al interesado o interesados— para zanjar un problema de disciplina en que el profesor haya de intervenir, que un “sermón” en regla.
19. Los alumnos no pueden mantener la atención tensa durante mucho rato. Conviene ayudarles a relajarla tres o cuatro veces a lo largo de la clase: un chiste oportuno, algún ejemplo muy concreto que pueda divertirles, un simple desentenderse un poco de la clase para que puedan moverse y hablar algo mientras copian algo de la pizarra o repasan las notas tomadas o los ejercicios que acaban de realizar... puede ayudar mucho para aquél fin. Pero hay que saber centrar la atención en cuanto queramos.
20. Hay que extirpar de nuestras aulas, discreta pero firmemente; la “soplonería” y la mentira.
21. Los alumnos son personas. Hay que sentir por ellos un respeto profundo.
22. Si nos esforzamos por sonreír y ser amables con una visita que nos molesta, ¿por qué no hacer lo mismo con los alumnos en lugar de reaccionar ante ellos con una actitud que cuidaríamos mucho de evitar con una persona mayor? ¿No se da aquí, entre otras cosas, un abuso de autoridad?
23. Explicar una clase sin prepararla previamente, planteándose los problemas didácticos oportunos, es poner un gran porcentaje de posibilidades para que la clase sea ineficaz o contraproducente.
24. Si se piden a los alumnos los cuadernos, ejercicios; trabajos; etc. para revisarlos, hay que revisarlos efectivamente. Y demostrar a los chicos que se han revisado.
25. Si se acierta a distribuir bien el tiempo de las clases —explicación, ejercicios, diálogo, estudio, etc. — y se conserva ese orden bastante tiempo, se logrará gran eficacia con poco esfuerzo.
26. Es más eficaz decirle a alguno que se quede después de clase para hablar con nosotros y, entonces, hacerle a solas las reflexiones que creamos oportunas, que corregirle más o menos airadamente en público.
27. Hay que procurar que todos “vivan” la clase.
28. No esperes conseguir que tus alumnos hagan bien las cosas porque les hayas dicho una vez cómo han de hacerlas. Tendrás que insistir.
29. Plantéate el problema de cómo quieres que los chicos hagan su trabajo y qué tipo de material han de usar. Piénsalo detenidamente Toma una determinación. Dedica la primera clase del curso a explicárselo a tus alumnos. Vigila más de cerca los primeros días si siguen tus indicaciones. Y corrige lo que sea preciso corregir.
30. Procura aprenderte pronto los nombres de los alumnos y conoce sus caracteres, reacciones, ambiente, etc.
31. Cuida que tus alumnos se esmeren en la presentación de los trabajos que les encomiendas.
32. Si eres profesor de carácter literario, no dejes de exigirte y exigir a tus alumnos claridad de concepto y exactitud de expresión.
33. Si eres profesor de una asignatura de carácter científico, no dejes de exigirte y exigir a tus alumnos corrección ortográfica y esmero literario.
34. Cuando un alumno, en lugar de un ejercicio, te presenta un “churro” es absurdo e ineficaz que te enfades con él. A lo mejor — a lo peor— nadie le ha dicho antes cómo tenía que hacerlo.
35. El objeto de pedir a los chicos dibujos, problemas, etc. no es hacer colecciones, sino darles ocasión para aprender con más facilidad.36. No se trata de que al final del curso hayas recogido X cuadernos, mapas, etc., de cada alumno, sino d
martes, septiembre 05, 2006
IDEAS PARA GOBERNAR UNA CLASE
LA DIRECCIÓN DE UNA CLASE
La dirección consiste en la “supervisión y control sobre los alumnos con el propósito de crear y mantener una atmósfera sana y propicia a la atención y al trabajo mental intensivo, desarrollando en los alumnos hábitos fundamentales de orden, disciplina y trabajo, inculcándoles sentido de responsabilidad”
Objetivos que se pretenden:
Inmediatos:
1.- Asegurar el orden y la disciplina necesarios para poder realizar adecuadamente el trabajo del aula.
2.- Garantizar un mejor aprovechamiento del tiempo gracias al orden y disciplina.
3.- Conseguir las condiciones materiales necesarias para que la atención y el estudio sean eficaces.
Mediatos:
1.- Adquirir sentido de responsabilidad que lleven a los alumnos a cumplir sus responsabilidades.
2.- Fomentar actitudes de sociabilidad, respeto y colaboración.
3.- Inculcar el amor al trabajo.
4.- Actuar con honestidad, veracidad, lealtad y delicadeza.
Formas que se puede adoptar en la dirección de la clase:
· Forma correctiva: cuando el profesor tiene una actitud permanente de castigar las faltas cometidas, castigar mediante amenazas, expulsiones de clase, calificar con ceros. Esta forma suele ser antipedagógica.
· Forma preventiva: anticiparse a las posibles infracciones, esto supone tener prevista la casuística con el objeto de tener regulada la vida del colegio. Esta forma a veces no desarrolla el sentido de responsabilidad del alumno.
· Forma educativa: formar a los alumnos para el autogobierno y la autodisciplina consciente en su trabajo. De esta forma el profesor es educador, líder que conduce a los alumnos por la vía de la comprensión, persuasión, buenos hábitos. El orden y la disciplina se vuelven conscientes, originando responsabilidades conjuntas entre alumno y profesor.
Normas para la dirección de la clase:
· Desarrollar la clase con seguridad y firmeza.
· Tratar a los alumnos con respeto, consideración y amistad.
· Resolver las dudas en el menor tiempo posible.
· Criticar o amonestar a algún alumno, cuando sea necesario, siempre en privado.
· Aceptar indicaciones de los alumnos cuando sean razonables, o discutirlas en caso de ser improcedente.
· Aclarar y repetir varias veces lo que se desea de los alumnos.
· Evitar las ironías con los alumnos.
· Dar instrucciones precisas y explícitas sobre lo que se desea que el alumno ejecute en clase.
· Establecer un criterio de trabajo en clase: recogida de deberes, corrección de los mismos, orden a seguir en las actividades a realizar.
· Tener siempre ocupados a los alumnos. El profesor debe desde el principio trabajar con todos los alumnos, ocupando la atención de todos dándoles tareas definidas e inmediatas. Después atender a los problemas individuales. Fomentar la participación activa de la clase en la corrección de los deberes en la pizarra y no de unos cuantos aislados.
El profesor debe evitar:
· Demorar el comienzo o terminación de la clase.
· Descontrolase delante de los alumnos.
· Atrasar la devolución de deberes o la indicación de las calificaciones.
· Actuar con precipitación.
· Abordar, delante de todos, asuntos privados con algún alumno.
· Criticar el trabajo de otros profesores.
Del libro “Técnicas y recursos para el desarrollo de las clases”
Capítulo VII - Autor: José Bernardo Carrasco – Edit. Rialp
lunes, septiembre 04, 2006
DISCIPLINA EN LOS COLEGIOS
En educación, la línea de trabajo más fecunda y fructífera equidista de estos dos extremos: el despotismo del profesor o la anarquía de los alumnos. Tanto la arbitrariedad y la prepotencia como la insubordinación y la anarquía son perjudiciales para la auténtica educación.
Toda organización social, para sobrevivir y para progresar, necesita un adecuado régimen disciplinario. Cuando en la escuela, en tanto organización social, los alumnos conciben propósitos definidos de estudio, bajo la dirección y la orientación hábil y delicada de profesores competentes, y son guiados hacia la realización de trabajos interesantes y de tareas que conducen al fin deseado, asumen espontáneamente una actitud de orden y disciplina. Es la disciplina interior, engendrada por el trabajo consciente, con propósitos definidos, en un ambiente de comprensión, simpatía, cooperación y sana diligencia.
La escuela tiende a formar el carácter, es decir, a enseñar al hombre a disciplinarse. Pero la disciplina no es solamente finalidad de la escuela, sino también un medio, como momento mismo de la obra educativa. La escuela, de suyo, tiene necesidad de disciplina. En el período en que el alumno no se sabe gobernar por sí mismo, el ambiente debe ayudarlo, o mejor aún, debe actuar por él, proporcionándole el modo para obtener el equilibrio de sus fuerzas que todavía no sabe mantener por sí. Por tanto, el alumno deberá encontrar en la escuela el equilibrio estable de gobierno que todavía no posee por entero y que es la condición sine qua non para un desarrollo tranquilo y firme de sus capacidades.
Si, además, la escuela es el ambiente propicio para el desarrollo de la personalidad del alumno, se ha de tener presente que el primer elemento de tal ambiente es la presencia del educador, que es el que guía el desarrollo del educando. Lo cual no puede realizarse si no se advierte a cada instante en el profesor a la persona que es capaz de neutralizar los desórdenes y las interferencias de instintos y tendencias, y que puede y debe equilibrar las facultades del alumno.
De lo expuesto no debe afirmarse que la disciplina se identifique con la acción negativa y constrictiva ejercida por el educador con una serie de negativas opuestas al alumno. Indudablemente, la disciplina puede presentar, en algunas formas y en algunos momentos, los caracteres de una acción negativa y represiva; pero en su esencia consiste en una función unificadora y equilibradora. En efecto, la disciplina es la acción por la que las experiencias fragmentarias e incluso contradictorias del educando son concretamente orientadas, en una línea unitaria y según un principio constante. De ahí que la dignidad de la personalidad humana y los valores morales de que se halla constituida deben ser la norma suprema que guíe la actividad desplegada por el educador. Por tanto, no se trata de una norma impuesta por el educador al alumno y sufrida por éste en forma pasiva, sino de una norma que gobierne al profesor y alumno y dirija y unifique el obrar de ambos. En el maestro esta norma es consciente y libremente querida; en el escolar pequeño no; pero, precisamente por esto, la norma se traduce en disciplina, esperándose en el mandato con el que el educador indica en cada caso el mejor modo de obrar según la norma. En los comienzos, el educando lo ejecuta sin conciencia clara de la ligazón entre el mandato particular y la norma; pero, poco a poco, ejecutando los mandatos, el alumno empezará a entrever, a sentir y, por consiguiente, a querer la norma que los inspira, de la que sólo entonces adquirirá conciencia: éste es el momento en que la disciplina se transforma en autodisciplina.
CONDICIONES FUNDAMENTALES DE LA DISCIPLINA
El problema de la disciplina atañe, de hecho, a la esencia del hombre, y de ella acaso resulten actitudes fundamentales con relación al comportamiento social e individual, ya que implica una filosofía de la vida.
En síntesis, podrían reducirse a cinco las condiciones básicas de la disciplina:
Primera: Respeto al alumno. Sin considerar al alumno como persona que merece todo respeto no puede haber disciplina adecuada en la tarea educativa. El escolar no puede ser mirado como un simple número ahogado o sometido a la forma de comportamiento que subjetivamente le queramos imponer. El alumno debe ser respetado en sus prerrogativas personales, asistido con atención y orientado a actuar responsablemente.
Segunda: Esclarecimiento y persuasión. Hay que esclarecer y persuadir al alumno de que toda comunidad precisa de normas que alcancen a todos, a fin de garantizar el orden y la supervivencia en sí misma, así como para que existan las condiciones de respeto y justicia que permitan una vida comunitaria. En consecuencia, de la manera como se desenvuelva la vida dentro de la escuela van a surgir las raíces del tipo de comportamiento cuyo descubrimiento también favorece la disciplina.
Tercera: Escuchar las razones del alumno. El alumno debe ser escuchado acerca de sus dificultades escolares y personales, para que la escuela pueda, poco a poco, ajustarse mejor a los fines que se propone. Se requiere modestia y humildad por parte de los educadores y de la escuela como conjunto para adaptarse, realmente, más a sus discípulos. Esto no debe confundirse con un mero ofender la voluntad del alumno, sino que indica una reflexión de sus problemas humanos para intentar darles una solución.
Cuarta: Atender las razones de la escuela. También la escuela, como comunidad, tiene sus exigencias mínimas sobre sus miembros, para que la vida en común sea posible. Se hace necesario, pues, coordinar las razones del alumno con las de la institución escolar, dado que ésta existe para todos los alumnos y no para uno en particular.
Quinta: Realización y participación. Las actividades escolares deben ser orientadas en el sentido de la realización y participación. A través de la realización, el alumno pasa a ocuparse de alguna cosa; a través de la participación, se siente corresponsable, junto con los compañeros y el profesor, empeñados todos en una tarea común. El profesor, procediendo así, puede insinuarse frente a sus alumnos como un auténtico líder, formado y sustentado espontáneamente por su autoridad. Esta participación implica que las normas disciplinarias sean elaboradas conjuntamente por educadores y alumnos de cursos superiores.
TIPOS DE DISCIPLINA
Puede afirmarse que hay dos tipos de disciplina: la exterior y la interior.
Disciplina exterior
Es la que apela a la coacción, a la violencia y a las amenazas. Se trata de una disciplina artificial, de mero conformismo exterior a las normas y reglamentos y a las exigencias más o menos arbitrarias de los profesores.
Disciplina interior
Es la que fluye normalmente en un ambiente sano de comprensión y de buenas relaciones entre profesores y alumnos, así como de actividades y trabajos escolares interesantes y asociados vitalmente con objetivos valiosos y significativos para los alumnos. Resulta, pues, de la modificación del comportamiento, de la comprensión y conciencia de lo que cada uno debe hacer. Es fruto de la persuasión y de la adecuada orientación al alumno.
NORMAS DISCIPLINARIAS DE UTILIDAD
A continuación indico una serie de normas disciplinarias que pueden contribuir al mantenimiento de la disciplina necesaria para que los trabajos escolares se desenvuelvan con normalidad, y para que se forme el ambiente de seriedad, naturalidad y confianza necesario en cualquier clase. Hay que aclarar, no obstante, que estas normas son simples indicaciones, ya que los casos concretos —siempre originales— requieren constantes esfuerzos de comprensión y adaptación para que su acción se ajuste a la realidad que debe enfrentar.
Las normas o consejos que considero útiles para el profesor son los siguientes:
• Procurar ver a los alumnos como criaturas humanas—como personas— que necesitan ayuda y orientación, precisamente porque no están educados.
• Planear los trabajos de modo objetivo, adecuado y fun¬cional y no confiar demasiado en la improvisación.
• Mantener ocupados a los alumnos, pues nada provoca tanta indisciplina como el hecho de no tener nada que hacer.
• Evitar privilegios de clase. Estos desjerarquizan al profesor frente al resto del curso.
• Vigilar la clase en las pruebas o exámenes sin hacer alarde de una excesiva rigurosidad. Cuando se haya de actuar correctivamente, hacerlo con naturalidad, seguridad y serenidad.
• Estar al tanto de los problemas particulares de los alumnos, a fin de poder auxiliarlos u orientarlos cuando sea necesario.
• Aproximarse a los escolares en forma amigable tanto dentro como fuera de la clase.
• Respetar la manera de ser de cada alumno, encaminándolo, cuando se da el caso, hacia formas de aceptación social o valores morales.
• Ser firmes en las amonestaciones, cuando sea necesario hacerlas, pero que nunca trasciendan la línea del amor propio y sean, en lo posible, aplicadas en privado.
• Distribuir los trabajos de acuerdo con las preferencias, posibilidades y habilidades de los alumnos.
• Mantener un ambiente amable y alegre en las clases.
• Ser coherente, y no intentar justificar alguna incoherencia, para lo cual lo mejor es reconocerla y, honestamente, explicarla.
• Mantener y cumplir la sanción aplicada, a no ser que haya un grave error del profesor que justifique su cambio de actitud.
• Utilizar el castigo como llamamiento a la reflexión, explicando clara y explícitamente el porqué de la corrección.
• Evitar proferir amenazas que luego no se puedan cumplir por el desprestigio magistral que ello implica.
• No actuar en momentos de descontrol o ira.
• Localizar a los líderes del grupo y lograr que colaboren en la disciplina de la clase.
• Estimular más que echar en cara.
• Reconocer lo bueno que hagan los alumnos, sin caer en la exageración o en formas que parezcan o sean insinceras.
• Atender las diferencias individuales, tanto en los trabajos escolares como en las relaciones personales de los alumnos.
• Dar algo a los alumnos, y no sólo pedirles o exigirles cosas, de modo que una palabra oportuna, un gesto de asentimiento, una charla orientadora, logren un mayor acercamiento del profesor a ellos.
• Evitar las actitudes de burla y sarcasmo, ya que éstas alejan al profesor definitivamente del alumno.
• No sancionar a todo el grupo de escolares por la conducta de algunos.
• Ser sinceros y francos con los alumnos, debatiendo con ellos las formas de comportamiento tenidos como indeseables.
• No mandar nada que no sea estrictamente necesario.
• Comprender que la autoridad no se posee con el título o puesto, sino que se conquista mereciéndola.
BIBLIOGRAFÍA:
BERNARDO CARRASCO, J. (1980): Bases de la disciplina escolar, «Rey. Tertulia», Fomento de Centros de Enseñanza, núm. 40.
MArroS, L. A. (1974): Compendio de Didáctica General. Kapelusz, Buenos Aires.
SCIACCA, M. F. (1962): El problema de la educación, cap. VIII. Luis Miracle, Barcelona.
jueves, marzo 30, 2006
MATRIMONIO PARA SIEMPRE: BUSCAR EL SEGUNDO LUGAR
A los pocos días un profesor de primaria con el que tengo mucha amistad me preguntó si sabía la clase de un tal Ismael. Le dije que unos días antes me habían hablado de el y le indiqué su clase, mientras le acompañaba me dijo que llevaba unos días sin poder hablar con los padres del hermano de Ismael, alumno suyo de 1º de primaria y que el crío le decía que no venía su madres y por eso no le firmaba la típica agenda escolar. Mi amigo pensaba que sería el niño que no quería enseñar la agenda con varias notas a sus padres.
No era así. La verdad es que su madre se había tomado unos días para pensar y sus hijos se habían quedado al cuidado de su padre. Hablé por fin con Ismael. Me dijo todo lo que pasaba y que lo del anuncio ese que el hijo hace de intermediario no había funcionado. Lo he intentado muchas veces pero no puedo cambiar la situación, soy un inutil...
-Al final de se marchado- …
Después de un rato de charla me dice que no hay un amor para toda la vida. Se notaba que en las discusiones de sus padres salían estas cosas. Yo si creo quie existen amores para toda la vida y te diré siete secretos de un amor para toda la vida:
1.- Busca siempre el segundo lugar.
2.- Sé generoso en tus halagos.
3.- En tiempos de crisis sed uno solo.
4.- Pasar mucho tiempo juntos.
5.- Creer siempre lo mejor del otro.
6.- Expresa tu amor con frecuencia y con creatividad.
7.- Hacer del matrimonio una prioridad.
martes, marzo 28, 2006
HABITOS DE ESTUDIO
Por la tarde/noche hablé a los padres de alumnos de 3º y 4º de ESO. Poca asistencia para la preocupación que muestran las familias cuando se suspende.
Intentaré dar razones para que los hijos se den cuenta que tienen que estudiar.
¿Qué significa el estudio?
El estudio es una obligación de los alumnos por tres motivos:
Justicia con respecto a los padres, a ellos mismos y a la sociedad. Por tanto los padres, ellos mismos y la sociedad pueden exigir responsabilidades, quizá en este orden temporal.
Primero los padres inculcan estos valores en sus hijos. El trabajo bien hecho. Para poderlo exigir nos tenemos que exigir en primer lugar nosotros. Si deseamos que nuestros hijos respondan en algún aspecto concreto, debemos ser ejemplo. Yo empezaría por analizar cómo hago mi trabajo.
En segundo lugar la responsabilidad debe recaer en ellos mismos, con su futuro. Deben saber lo que se están jugando. Si sólo existe este motivo estamos ante un estudio egoísta.
La sociedad será la última en exigir responsabilidades. Al que pueda ser un genio no se le puede perdonar no serlo.
¿Cómo estudiar?
Una vez fijados los objetivos y por qué deben estudiar podemos dar el siguiente paso. El ser humano es cuerpo y alma y deberíamos empezar por atender las circunstancias materiales que ya sabemos. Lugar de estudio fijo. Ambiente de estudio. Silencio, tiempo de trabajo para toda la familia. No a la televisión. Podemos leer, escribir. Leer los libros que mandan a vuestros hijos da buenas conversaciones con ellos. No olvidemos que si queremos exigir, primeros debemos exigirnos nosotros. Nunca debe haber un motivo para levantarse fuera de los descansos lógicos ya prefijados, cada hora u hora y media.
Una vez cubierto lo externo, lugar, tiempo fijo de estudio, ambiente de trabajo podemos pasar a la parte mental. Deben cansarse de estudiar. Es algo agotador, requiere un esfuerzo intelectual y no debemos confundir hacer los deberes con estudiar. Hay que estudiar con tiempo y de igual forma falte un día o dos para el examen. No se olvida lo que estudio tres días antes.
¿Cómo conseguir hábitos de estudio?
Podemos dar una pequeña lista de hábitos de estudio:
Tengo una hora fija para estudiar y dejar de estudiar.
Comienzo por lo que más me cuesta.
Organizo mi trabajo semanalmente y sólo lo cambio ante los exámenes.
No me levando a no ser porque esté programado un descanso.
Tengo todo lo necesario en mi lugar de trabajo.
No me distraigo con música, televisión…
Soy capaz de pensar únicamente en lo que estoy haciendo.
Entro directamente en materia sin engañarme copiando cien veces los apuntes o esquemas que nunca estudiaré.
Los padres podemos ayudar en primer lugar teniendo en orden nuestra casa, no solo material, sino en cuanto a nuestras actividades familiares, salidas, horarios de descanso, de levantarse, sobre todo los fines de semana.
Alguno puede pensar que su hijo no tiene ni uno solo de estos hábitos, que es un pequeño desastre, pero no debe desanimarse. Para empezar hay que ir desde las cosas pequeñas. Quizá comenzar con el horario de la casa, al fin y al cabo es donde más podemos influir. Por la tarde, de una hora a otra determinada, no se pone la televisión, la radio. La hora de apagar las luces. Horarios de comidas. Visitas por la tarde que se pueden dejar para el fin de semana, etc.
Una vez ganada esta batalla le ponemos así a trabajar. No tres horas diarias si prácticamente se dedicaba a hacer tareas del colegio durante media hora. Podemos pedirle al principio una hora e ir aumentando según sea consciente de que los resultados le piden más. Nosotros también nos exigiremos más, vamos a la vez que nuestro hijo. Nos sacrificamos por él y seguro que responde. A lo mejor hace años que no leemos un libro y lo intentamos. Quizá es el momento de empezar ese curso a distancia que queríamos hacer.
Cuando nuestro hijo vaya mejorando los resultados habrá sido una labor familiar. Será el momento de pasar a un segundo nivel, la responsabilidad personal. Ya nos queda poco para que se dé cuenta de que la sociedad invierte en él y debe sacar de sí mismo el máximo rendimiento posible. Debe pagar su deuda. El mayor nivel de responsabilidad llegará cuando piense en que Dios también le pide que haga las cosas bien. Hemos llegado al final de nuestro camino y tenemos un hijo con virtudes humanas suficientes donde puedan crecer las sobrenaturales.
TEST FAMILIAR
1. ¿Me doy cuenta de que los padres debemos dar ejemplo y exigirnos en primer lugar a nosotros mismos? Hay que desterrar la frase “yo ya lo tengo todo hecho”.
2. ¿Qué hago por las tardes o en el tiempo que estoy en casa? ¿Lo dedico a trabajar y respeto el tiempo de trabajo de la tarde?
3. ¿Cómo hago mi trabajo? ¿Soy ordenado y tengo hábitos buenos de trabajo?
4. ¿Me preocupo de actualizarme, de perfeccionar mi trabajo?
5. ¿Doy ejemplo a mi hijo con mi forma de trabajar?
6. ¿A la hora de trabajar bien, me mueven únicamente motivos personales como la búsqueda de un ascenso, la remuneración? ¿Por qué hago mi trabajo bien?
7. ¿Cuáles son mis defectos a la hora de trabajar? ¿Qué medios pongo para mejorarlos?
8. ¿Tengo un orden en mi casa, comidas, cenas, hora de dormir, levantarse, visitas familiares, ocio?
9. ¿Me preocupo realmente del estudio de mi hijo con visitas al PEC, preceptor, o sólo cuando llegan las notas?
10. ¿Hablo con mi hijo sobre con aspectos concretos de su estudio o sólo le exijo?
jueves, marzo 23, 2006
EXPULSIÓN DE CLASE
Como siempre me gustaría decirle a mi compañero de la primera hora, eso si, con mucho cariño y sin herir, que cada día debe ser diferente, que los alumnos no se acuerdan de lo que hicieron mal o bien el día anterior, que cinco minutos de un nuevo día son pocos para hacer salir a un alumno. Que tenemos que desconectar de nuestro trabajo para poder llegar al día siguiente pensando en estrenarlo. Todos tenemos experiencia de que las personas respondemos según las expectativas que se ponen en nosotros. Un cuaderno nuevo nos hace ser más delicados.
Han pasado las horas y no le he dicho nada a mi compañero de la primera hora. Hoy no he sido capaz de venir a trabajar con un cuaderno a estrenar.