LA DIRECCIÓN DE UNA CLASE
La dirección consiste en la “supervisión y control sobre los alumnos con el propósito de crear y mantener una atmósfera sana y propicia a la atención y al trabajo mental intensivo, desarrollando en los alumnos hábitos fundamentales de orden, disciplina y trabajo, inculcándoles sentido de responsabilidad”
Objetivos que se pretenden:
Inmediatos:
1.- Asegurar el orden y la disciplina necesarios para poder realizar adecuadamente el trabajo del aula.
2.- Garantizar un mejor aprovechamiento del tiempo gracias al orden y disciplina.
3.- Conseguir las condiciones materiales necesarias para que la atención y el estudio sean eficaces.
Mediatos:
1.- Adquirir sentido de responsabilidad que lleven a los alumnos a cumplir sus responsabilidades.
2.- Fomentar actitudes de sociabilidad, respeto y colaboración.
3.- Inculcar el amor al trabajo.
4.- Actuar con honestidad, veracidad, lealtad y delicadeza.
Formas que se puede adoptar en la dirección de la clase:
· Forma correctiva: cuando el profesor tiene una actitud permanente de castigar las faltas cometidas, castigar mediante amenazas, expulsiones de clase, calificar con ceros. Esta forma suele ser antipedagógica.
· Forma preventiva: anticiparse a las posibles infracciones, esto supone tener prevista la casuística con el objeto de tener regulada la vida del colegio. Esta forma a veces no desarrolla el sentido de responsabilidad del alumno.
· Forma educativa: formar a los alumnos para el autogobierno y la autodisciplina consciente en su trabajo. De esta forma el profesor es educador, líder que conduce a los alumnos por la vía de la comprensión, persuasión, buenos hábitos. El orden y la disciplina se vuelven conscientes, originando responsabilidades conjuntas entre alumno y profesor.
Normas para la dirección de la clase:
· Desarrollar la clase con seguridad y firmeza.
· Tratar a los alumnos con respeto, consideración y amistad.
· Resolver las dudas en el menor tiempo posible.
· Criticar o amonestar a algún alumno, cuando sea necesario, siempre en privado.
· Aceptar indicaciones de los alumnos cuando sean razonables, o discutirlas en caso de ser improcedente.
· Aclarar y repetir varias veces lo que se desea de los alumnos.
· Evitar las ironías con los alumnos.
· Dar instrucciones precisas y explícitas sobre lo que se desea que el alumno ejecute en clase.
· Establecer un criterio de trabajo en clase: recogida de deberes, corrección de los mismos, orden a seguir en las actividades a realizar.
· Tener siempre ocupados a los alumnos. El profesor debe desde el principio trabajar con todos los alumnos, ocupando la atención de todos dándoles tareas definidas e inmediatas. Después atender a los problemas individuales. Fomentar la participación activa de la clase en la corrección de los deberes en la pizarra y no de unos cuantos aislados.
El profesor debe evitar:
· Demorar el comienzo o terminación de la clase.
· Descontrolase delante de los alumnos.
· Atrasar la devolución de deberes o la indicación de las calificaciones.
· Actuar con precipitación.
· Abordar, delante de todos, asuntos privados con algún alumno.
· Criticar el trabajo de otros profesores.
Del libro “Técnicas y recursos para el desarrollo de las clases”
Capítulo VII - Autor: José Bernardo Carrasco – Edit. Rialp
martes, septiembre 05, 2006
IDEAS PARA GOBERNAR UNA CLASE
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