Estuve junto con otros profesores en el tanatorio donde se encontraba el padre de una familia del colegio. Estaban los hijos mayores y los pequeños. 9, 11 y 13 años. Hacía tiempo que no veía esta imagen, ya digo que en la mayoría de las ocasiones al preguntar por el hijo siempre lo han dejado. On algún familiar que no soporta ver a una persona muerta. Toda la familia lloraba en silencio y claro que impresionaba ver a los tres pequeños verlos llorar abrazados uno a su abuela, otro a una hermana y el muchacho de 13 mirando a su padre y con los ojos llorosos.
El duelo es importante para la tranquilidad psicológica de las personas, es por eso que cuando no se puede recuperar un cadáver los familiares no se pueden despedir y la herida no se cierra.
Los jóvenes tienen la oportunidad de despedirse de su padre o de su abuela cierran mejor la herida producida por la separación que aquellos que no les han dado la oportunidad de hacerlo, esto lo compruebo todos los años.
Ver a toda la familia delante de su padre fallecido impresiona pero es la mejor manera de pasar el duelo.
Mi recomendación es que, sin exagerar la situación, dejéis que vuestros hijos tengan ese contacto con el abuelo, tío, amigo, hermano o padre que fallece, que es la mejor manera de saber que hemos estado junto al ser querido hasta el final. Acompañar en esos últimos momentos antes de la separación definitiva nos deja el sabor del deber cumplido aunque duela y nos haga sufrir un poco.
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